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El gato
No hay como el gato
de mi casita,
¡vaya unos ojos,
y una colita!
Cuando estoy triste
mira y me llama
y de un saltito
sube a mi cama.
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Besa mi cara,
lame mis cejas,
y un runrún manso
da a mis orejas.
Cuando oye ruidos
por los rincones,
es el Herodes
de los ratones.
Lee en mi libro,
come en mi plato,
no me abandona
ni un solo rato.
No hay como el gato
de mi casita,
¡vaya unos ojos,
y una colita!
Por Teodoro Palacios
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El gusanito de seda
Gusanito, gusanito,
teje, teje sin cesar,
teje ya tu capullito,
téjelo hasta terminar.
Luego , encerradito
en tu capullito,
te convertirás
en la hermosa mariposa,
novia de la rosa,
de bellos colores
que liba las flores.
Teje, gusanito,
teje sin cesar,
teje tu capullo
hasta terminar.
Por Hilario Sanz
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Mi
caballo
Yo tengo un caballo
veloz y ligero,
que corre lo mismo
que vuela el pampero.
Jamás tuve amigo
tan noble y tan franco;
sus lomos me ofrece
cual mullido banco.
Y al cruzar mis pagos
sobre sus espaldas,
se tornan sus pliegues
manto de esmeraldas.
Caballito mío,
noble compañero,
porque te conozco,
y por eso te quiero.
Por Teodoro Palacios |
Rosas
De tela blanca y rosada
tiene Rosa un delantal,
y a la margen de la puerta
casi, casi en el umbral,
un rosal de rosas blancas
y de rojas un rosal.
Una hermana tiene Rosa
que tres años besó abril,
y le piden rojas flores,
y la niña va al pensil,
y al rosal de rosas blancas
rosas blancas va a pedir.
Y esta hermana caprichosa,
que a las rosas nunca va,
cuando Rosa juega , y vuelve
en el juego el delantal,
si ve el blanco, abraza a Rosa,
si ve el rojo da en llorar;
y si pasa caprichosa,
por delante del rosal,
flores blancas pone a Rosa
en el blanco delantal.
Por José Martí |